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El Castillo Medieval | Emplazamiento, costrucción y partes de un castillo
Tipología de los castillos | Terminología | Metodos de ataque y defensa

Los asedios y su duración | Diferentes edificaciones fortificaciones

 

TERMINOLOGIA

 

 

TERMINOLOGIA ARABE PARA DESIGNAR LOS CATILLOS
Con el vocablo sajra (roca) se denomina a los castillejos de reducidas dimensiones cuya labor principal consiste en la vigilancia, ya que no pueden albergar una hueste numerosa y mucho menos proteger entre sus muros a los habitantes de una zona. Generalmente son parte de una línea defensiva compuesta por otros castillos y atalayas. Un claro exponente de lo que decimos sería la línea de fortificaciones del Muradal (a la que ya hicimos mención) o el cinturón de pequeños castillos rurales y atalayas que circundan Martos (castillo de la Torre y atalaya del Algarrobo, en Fuensanta, el propio de Torre Víboras, Fuencubierta...), claro que en este caso no estaríamos hablando de fortificación árabe sino cristiana y obra de los calatravos, pero como ejemplo sí que sirve.

Para aludir a un castillo propiamente emplean la voz qalca, que ha dado en la toponimia las diversas alcalaes (caso de Alcalá la Real, entre otras muchas) y su diminutivo qul’aya que en castellano ha venido a ser Alcolea. Desde luego el vocablo qal’at está bien empleado en el caso de Alcalá la Real cuya construcción, en buena parte, es obra musulmana. Los términos qala’t y qulaya sólo se utilizan en época emiral y taifa (VIII-XI).

Hisn, en castellano como hizan, hicen o alficén, parece ser que alude a recinto amurallado de la misma ciudad, lo que significaría ciudadela. En época posterior a la califal el término es usado para denominar un castillo. Por tanto, derivado del árabe, hins o al-hisn serían los nombres de Iznalloz ("castillo del almendro"), Iznájar, (castillo alegre), e Iznate que significa el castillejo (en la provincia de Málaga). Así en dicha época ya no significarán ciudadela. Su diminutivo es Al-Husayn, que en castellano ha dado lugar a Aljucén (Badajoz) y Alocén (Guadalajara), por ejemplo. Recordemos que ya se ha dicho que Hisn al-Uqbín o Hisn Alhicbín (castillo de las Cuevas o castillo de las Águilas) eran los posibles nombres del actual Castillo de Locubín.

El nombre alcázar proviene del árabe al-qasr y alude a un palacio fortificado, un castillo con habitaciones residenciales y grandes dimensiones. En la toponimia patria hay muchos sitios con tal nombre: Alcázar de San Juan (Ciudad Real), Alcázar (Granada) y Alcazarejos (Córdoba). Su diminutivo al-qusayr da en castellano el vocablo Alcocer.

Alcazaba
designa una gran fortaleza entre cuyos muros fortificados con torres hay una población con calles, casas y mezquitas por mínimas que sean. En el caso de Alcalá la Real se sabe que existió más de una mezquita, ya que hay textos que aluden a la mezquita aljama o mayor. Está perfectamente datada la existencia de tres barrios, militar, noble y popular (llamado Bahondillo, por encontrarse en una cota de altitud menor que los otros dos), además del barrio del arrabal Viejo (llamado tras la conquista de Santo Domingo). Posteriormente en el norte de África pasó a designar la ciudad vieja amurallada o casba.

La denominación de alcazaba aparece bajo los almorávides, almohades y granadinos. Las alcazabas tienen por lo general varios niveles y suelen ocupar todo un monte, baste decir esto y tener en cuenta lo que hemos dicho para el caso de Alcalá la Real y su recinto llamado de la Mota (mal llamado, pues por mota se entiende en poliorcética a una antigua fortificación medieval realizada con madera y tierra donde se practica una elevación artificial para albergar una torre en ella y proteger a una población establecida en su contorno y protegida por una empalizada de estacas). Está claro que la denominación de Mota también se puede deber a otra circunstancia distinta de la expuesta.

Mota y aldea. Fuente: Glosario de arquitectura defensiva medieval. L. de Mora-Figueroa.


Burch pasa al castellano como Burg o Buj. Se aplica a una torre habitable, por lo general de planta cuadrada y fuerte, a diferencia de la atalaya que es circular y pequeña. Topónimos quedan muchos y baste citar el caso de Bujalance (Córdoba) que significaTorre de la Serpiente y en Jaén el castillo de Bujaraiza (Hornos).

Reciben el nombre o denominación de calahorra aquellas grandes torres aisladas o con una enorme importancia dentro de una fortaleza o recinto murado, cuyas dimensiones la hacen sobresalir notablemente sobre el resto de la fortificación. No podemos considerarla como una torre del homenaje en el sentido cristiano. Estas calahorras se dan en el territorio hispano-musulmán y como ejemplo podemos mencionar la de Córdoba, que defiende el puente sobre el Guadalquivir y que después fue convertida en verdadero castillo con su foso y otras defensas.

Zuda es la denominación que recibe el castillo-palacio de las principales ciudades. El nombre proviene de uno de los palacios califales de Córdoba que estaba junto a la Puerta del Azud o presa, en el Guadalquivir, y cuya nominación pasó a los reyes de taifas.

Atalaya de la Nava o del Puerto. (C. Calvo Aguilar.)El término atalaya proviene del árabe tala’la e indica torre vigía, desde la cual se puede percibir y transmitir señales ópticas. Procede también del árabe al-manara, indicando literalmente "lugar con luz".

Las atalayas o almenaras, de interior o en costa, constituyen uno de los dispositivos de seguridad más antiguos y de mayor vigencia a lo largo de la historia, constando su existencia desde la antigüedad hasta las construidas por los alemanes en el transcurso de la II Guerra Mundial.

Matellanes Merchán establece una hipótesis sobre las atalayas que puede resultar interesante. Según ésta es posible que las atalayas, al menos algunas de ellas, fueran en su origen ribat islámicos, o sea pequeños fuertes, lo que fundamenta en la localización de topónimos tales como La Rábita o Rabitilla en esta comarca, que tienen su origen en el vocablo árabe ribat.

Atalaya de las Mimbres. Estructura gemela a la de Charilla, una de las tres que presentan entrada a nivel del terreno. (C. Calvo Aguilar.)También nosotros hemos supuesto algo muy parecido en el caso de la actual aldea alcalaína de Charilla, identificándola con un fuerte, castillo caravanero, alquería fortificada... Sajra que literalmente significa roca, es un término con el que también se alude a una fortificación de similares características al ribat. Recordemos que hay estudiosos que identifican Sajra al-Walad con Charilla.

Por lo general las atalayas son de planta circular y asentadas bien en lo más alto de un promontorio, bien en un borde de meseta para desde allí vigilar tanto el paso de una cañada o camino, como para integrarse en una línea defensiva de atalayas. La altura suele oscilar entre 1.5 a 4 veces su diámetro, según su época constructiva se observa una evolución en sus muros desde la verticalidad al ataludamiento. Una de las condiciones esenciales es que estas atalayas estén comunicadas entre sí visualmente o con una población o castillo.

Puerta inferior de acceso de la Torre de Charilla. (C. Calvo Aguilar.)Suelen tener su entrada por un primer piso mediante una puerta adintelada, con puertas de doble batiente y de la que sólo quedan las quicialeras, entrada que según el caso oscila entre tres y seis metros.

La planta o parte inferior suele ser maciza, salvo que su entrada se realice a nivel del suelo (caso de la de las Mimbres, la de Charilla y la de Fuente Álamo). El que sean macizadas en la planta baja se debe a que es un método primario de defensa, pues retirando la escala, quedaban los atalayís, guarda escuchas o guarda escusañas aislados.

Existen casos en que estas torres cuentan hasta con tres pisos y azotea. Algunas de ellas poseen o poseyeron una caseta de piedra o madera adosada que era una ampliación de la atalaya. Se supone que tendrían una cerca de madera y un establo pequeño para los caballos, así como un redil para ganado menor y una huertecilla. No hemos localizado ninguna en la que se observen restos de construcciones adosadas para los usos descritos; tampoco existe ninguna en nuestra zona que conste de tres plantas, no obstante hay una de ellas que posee dos, exceptuadas las tres atalayas antes aludidas de ingreso por la planta baja. Se trata de la torre del Puerto o de la Nava que, teniendo la parte interior maciza, posee una primera planta útil y una segunda, también útil, desde la que se accede a la azotea. El cronista Murcia Rosales nos transmite una noticia recibida por tradición oral, según la cual esta torre estaba alicatada en su interior, llevándose cierta persona los azulejos para ponerlos en su domicilio particular.

La cubierta de la sala o salas es una bóveda de piedra o ladrillo. Es posible, desde la sala de la primera planta, acceder a la azotea por medio de una escalera embutida en el grosor del muro. El mismo método se emplea en las de Charilla y Las Mimbres para acceder de la planta baja a la primera.

En el terrado y circundándolo existía un parapeto que, pese a distintas versiones y reconstrucciones ideales, no hemos encontrado que fuera almenado, siendo doble parapeto en el caso de las que cuentan con matacanes (Moraleja, Cascante y Dehesilla), situándose uno a plomo del muro y otro al borde de los matacanes.

Los métodos de señalizarse una con otra atalaya debían ser las señales de humo durante el día y fuego y espejos durante la noche. Estas torres son herederas de las torres de atalayas cartaginesas que vieron los romanos por todo el sur y este peninsular.


En este dibujo se muestra la utilidad del alambor, mediante el cual el material arrojado desde arriba no se acumula en el pie, sino que es despedido a una distancia más lejana. Fuente: Glosario de arquitectura defensiva medieval. L. de Mora-Figueroa.No tienen una peculiar
estructura, salvo algún reborde que cubre el primer piso y que sobresale de la línea vertical de la atalaya para decrecer en el segundo piso, que queda rehundido unos centímetros, por lo que más que cilíndricas son troncocónicas. En el caso de las nuestras sólo cabe destacar la anormalidad que constituyen la de la Boca de Charilla y la de Caniles, pero ninguna de ellas puede ser calificada como troncocónica. La realidad es que todas las estudiadas son cilíndricas. Podemos señalar la figura troncocónica que forman las bases de las atalayas de la Moraleja y el Cascante, pero en realidad esto es el alambor.

Su construcción se realiza con
sillarejo, más o menos grande, según las posibilidades de la zona, apareciendo solamente algunos sillares (en las islámicas) colocados a espiga u opus spicatum. No suelen presentar otros vanos. En nuestro caso debemos comentar que hemos encontrado varias que poseen saeteras. El piso, aunque se dice que en muchas era de madera, en las nuestras no es así, al menos en ninguna de las que se conservan.

Líneas de atalaya hubo desde
Córdoba a Soria, pasando por Los Pedroches, La Mancha, línea del Jarama y línea del Duero.

Los tratadistas citan en numerosas ocasiones el caso de Alcalá la Real, y lo
hacen con justicia, pues se conservan restos de muchas, de las que alrededor de una docena se encuentran en apreciable estado de conservación, siendo en varias, perfecto el acceso al interior, conservándose cubiertas y bóvedas en perfecto estado, al menos, en tres casos (Cascante, Dehesilla y Moraleja).

TERMINOLOGIA EN LOS CASTILLOS CRISTIANOS
Como ya se ha señalado, la palabra más común es la de castillo, que procede del latín "castellum" como diminutivo de "castrum". En castellano poseemos  también la palabra "castillejo" que denota un pequeño castillo o fortificación de escasa importancia. Otro vocablo que se aplica de forma genérica es el de fortaleza, designándose así cualquier recinto fortificado sea cual sea su época constructiva, origen o titularidad.

Una de las denominaciones más comunes en nuestras fortificaciones es la de torre, que se aplica tanto a los cubos de un castillo o muralla, como a una torre aislada. La voz torre procede del latín "turris".

Las torres o cubos de una muralla, se edificaron para la mejor defensa del ataque en el pie del lienzo o cortina que defienden. Los cubos se disponían estratégicamente a lo largo del muro y en un plano algo adelantado respecto a éste, de tal forma que la guarnición defensora pudiera atacar lateralmente al enemigo, así como ofrecer la posibilidad de un tiro cruzado contra éste, cogido entre dos cubos o torres.

En el caso de las torres aisladas sus funciones pueden ser, aparte de la de vigilancia, la de albergar un pequeño grupo de soldados, o ser la residencia de un caballero. También pueden tener otras funciones, como la de vigilar el paso de un río o un puente. Ejemplo de tal es la llamada torre de Triana, en Castillo de Locubín, de planta cuadrada y con varios pisos habitables.

Detalle del castillo de la Torre. (C. Calvo Aguilar)Dentro de la península hay gran variedad de torres. Así podemos encontrarlas de planta cuadrada y aisladas, de época bereber. Torres de planta rectangular, del emirato y califato. Torres circulares pirenaicas, en cuyas inmediaciones hay una iglesia y todo rodeado de una cerca. Torres cristianas aisladas y cuya planta es circular. Torres de tapial, muy comunes en la huerta valenciana, posiblemente taifas y almohades (siglos XI-XIII). Torres góticas en el norte, bien labradas, con grandes proporciones y destinadas a ser residencia de sus señores. Torres aisladas defendiendo, o como señal de posesión de un territorio. Torres góticas aragonesas, también de buenos sillares y ladroneras. Torres de los castillos cordobeses, algunas árabes, pero mayoritariamente cristianas, realizadas generalmente a partir del siglo XIII hasta el XV. Torres de la Vega de Granada, de época nazarí, levantadas entre los siglos XIII y XVI. Torres góticas y renacentistas catalanas. Torres renacentistas y barrocas de Alicante, pensadas para la defensa contra los piratas corsarios y berberiscos. Torres de las órdenes militares. Torres señoriales gallegas y asturianas, usadas para residencia de la nobleza (mejor catalogarlas como edificaciones palaciegas). Torres murcianas de época musulmana y ubicadas en la huerta. Las torres de los siglos XVI y XVII de Baleares.

La provincia de Jaén es riquísima en cuanto a los topónimos de "torre" que se conservan. A modo de ejemplo podemos citar: Torres, Torredonjimeno, Torreblascopedro, Torreperogil, Torredelcampo, Torres de Albanchez,...

Con el nombre de castillo torrejón o castillo torreón, como se ha dicho, se conocen y denominan aquellas fortificaciones que poseen una gran torre, en muchos casos doble en dimensiones que las restantes, o que incluso representan la obra defensiva de más entidad de la fortificación sobresaliendo en mucho sobre las demás. Un caso sería el de Fuensanta de Martos (castillo de la Torre).

Vista parcial de la torre de Triana. (C. Calvo Aguilar.)La gran torre del homenaje puede presentar garitones en sus esquinas, que pueden llegar hasta el suelo desde la terraza de la torre, o quedarse a medio camino. En su función poliorcética sirven de refuerzo en los ángulos, pero también cumplen una función meramente estética. Por lo general las garitas y garitones son de época tardía y aparecen con frecuencia en fortificaciones abaluartadas. Este elemento también recibe el nombre de escaraguaita.

 

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