[Presentación] [Historia] [Poliorcética] [Castillos] [Torres y atalayas] [Glosario] [Bibliografia]

METODOS DE ATAQUE Y DEFENSA
Si algo es apasionante en la arquitectura castral
es observar como se van adaptando las fortificaciones a nuevas soluciones
para combatir a los avances de las armas y, a la vez, la evolución de éstas
a los cambios que se producen en aquéllas.
Según el manuscrito de Francex Eimenis, escrito entre 1385 y 1386 y sacado
a la luz por don Luis Monreal y Tejada, de estas formas se puede atacar un
castillo: con ballestas y arcos, con dardos y con piedras en hondas, escalando
el muro por varios puntos a la vez con escalas, cavando y socavando el muro
hasta conseguir que éste se derrumbe y por el boquete entrar al asalto, lanzando
piedras contra el muro o dentro de la villa con máquinas; con gatas y carretas
acercándose al muro para demolerlo y abrir brecha en él, mediante la construcción
de bastidas o castillos
de madera a fin de aproximarse en posición ventajosa y saltar sobre la fortaleza,
por pacto o entrega, mediante sed o hambre...
Como se puede deducir de cuanto llevamos expuesto, los castillos tienen dos
grupos de defensas. Unas son las denominadas verticales (torres, lienzos,
matacanes, buhederas,
cadahalsos, ladroneras,
etc.) y otras horizontales (abaluartados,
alambores, fosos,
barreras, lizas, almenas,
aspilleras, etc.),
así pues las máquinas de guerra, llamadas también "ingenios", surgen
para combatir estas defensas.
En primer lugar, tras rodear la zona, los atacantes procuraban acercarse lo
más posible, para lo que era necesario ir bien cubiertos. Para ello se protegían
con una gata, por ejemplo, y así medían la altura de los muros mediante la
sombra proyectada por éstos.

Monreal y Tejada dice que los ingenios pueden
dividirse en cuatro grupos: primero los considerados defensivos (barreras,
albarradas, albergadas,
cledas, palenques,
barbacanas de fustas, cadahalsos,
sacos terreros y manteletes). Otro grupo es el formado por aquellos que sirven
para lanzar proyectiles de piedra o incendiarios (trabucos,
manganas, almajaneques,
brícolas, algarradas
y lebreras). Otro
grupo son los destinados a demoler el muro (cavas,
gatas y arietes).
El cuarto y último grupo son los destinados a realizar un asalto (castillos
de fusta, bastidas, escalas y grúas). Hay más ingenios, pero creemos que con
estos puede ser suficiente.
En
cuanto a los elementos defensivos, lo más básico es construir una barrera,
levantando un muro provisional que rodee el castillo para poder parapetarse
tras él, hechos normalmente de piedra, cal y maderas. La barrera, si está
hecha de madera y ramas, recibe el nombre de cleda
(aunque en la ilustración anterior aparece indicado como empalizada).
Otra es la realización de una albarrada
y que consiste en la construcción de defensas de campaña situadas frente a
puertas y poternas de una fortaleza asediada con el propósito de impedir que
los sitiados envíen o reciban mensajeros o bien que intenten una salida o
espolonada.
Otro
sistema defensivo de los atacantes es la construcción de una albergada
que consiste en las fortificaciones de tierra, madera y piedra en seco, edificados
como protección del campamento de los sitiadores.
El palenque es
una estacada o barrera alta que se sitúa por fuera de la muralla, dejando
un espacio libre que se rellena con sacos terreros, paja o cualquier tipo
de material, de forma que se incrusten allí los proyectiles de las máquinas
de asedio a fin de impedir daños en el muro, tales como el descostre o la
apertura de una brecha. También puede emplearse en el interior del castillo,
formando un cuerpo protector de los muros. Además el palenque podía servir
para cerrar el terreno en que se iba a celebrar una fiesta pública (por ejemplo
un torneo).
Como elemento defensivo, pero a la vez para facilitar las labores de descostre
o demolición de un muro encontramos la gata,
que era una caseta de madera móvil, esto es, provista de ruedas, cubierta
por planchas metálicas, en la cual se cobijaban los asaltantes para manejar
un ariete o por
otros procedimientos intentar demoler el muro (en la primera ilustración de
de esta apartado aparece un ejemplo de una fija denominada gatera).
Por descostrar,
entendemos la acción de privar a un muro de su revestimiento, dejando al descubierto
el núcleo del mismo que es más vulnerable a una agresión.

El
ariete, citado con
anterioridad, era un madero grueso y largo que entre varios hombres se empujaba
para derribar muros o puertas a base de golpes, como quiera que tal sistema
era bastante expuesto para sus operarios éste podía ser introducido en una
gata, e incluso en la parte baja de una torre de bastidas. En cualquier caso
se podía colocar el ariete colgándolo con cuerdas o cadenas con lo que se
podía balancear más cómodamente y de esta manera derribar la puerta o muro.
La cabeza del ariete podía ser metálica lo que le daría mayor robustez y a
la vez impedía que el madero quedara bloqueado en una puerta si ésta contaba
con clavos como defensa de la misma.
El mantelete
de asedio (para distinguirlo del que ya mencionamos para tapar las almenas),
es una tabla de madera vertical, móvil por medio de ruedas y cuya misión era
defenderse de los tiros de flechas y otras armas, sirviendo de parapeto.
Podían ser de variadas formas, pero a los largos y con aberturas para disparar,
se les denominaban mantas.
|
|
|
|
Bastida es una máquina de asalto, por lo general, en forma de torre, hecha en madera, relativamente móvil por ruedas y que tenía alguna plataforma retráctil que se bajaba a modo de puente levadizo para acercarse al muro y saltar al castillo, por lo que su altura debía ser mayor que la del adarve que se quería asaltar. Como en el caso de tantos otros ingenios su construcción se hacía in situ, por razones de comodidad, aunque en alguna ocasión eran encargadas y transportadas al lugar del asedio. Había bastidas de puentes, semibastidas y bastidas de torno.
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
En
el primer grupo encontramos la balista:
máquina para lanzar grandes piedras, o dardos. Según su forma, tamaño, etc.
se le conoce con diferentes nombres: si es con ruedas, carrobalista;
si es pequeño, escorpión;
u otros tan rebuscados como bibliopetraria,
jódide, joclide,
onagro, petraria,
petrobolo, príapo
y sermalia. El funcionamiento de todos ellos coincide al hacerlo por torsión
de los cables que, al ser liberados, impulsan la palanca en la que se ha colocado
el proyectil y lo lanzan.
Dentro de los que tienen trayectoria parabólica y que obran
por contrapeso, destinados a lanzar enormes proyectiles, se conocen con muchos
nombres: almajaneque,
almagaña, magaña
o algarrada si
provienen del árabe, brícola,
bifa, fonebol,
fondíbalo si viene del latín, trabuco
si procede del castellano. Este tipo de ingenios tienen en común, como se
ha podido deducir, que funcionan por contrapeso, el cual al quedar libre,
cae, provocando el levantamiento del brazo opuesto de la palanca y, por tanto,
el lanzamiento del proyectil.
![]() |
![]() |
En el tercer grupo (máquinas que obran por tensión), se encuentran
la ballesta y
la catapulta.
Estas máquinas, como las demás, eran instrumentos de guerra, pero en algunas
ocasiones eran utilizadas para otros efectos de tipo psicológicos. Nos referimos
a que, a veces, lo que se lanzaban eran alimentos, queriendo dar a entender
al enemigo que, sitiados o sitiadores, según el caso, estaban perfectamente
aprovisionados, con lo que se pretendía minar la moral del adversario. En
otras ocasiones el envío era más macabro, tal como puede ser la cabeza de
algún emisario o prisionero, interpretándose como la decidida voluntad a no
ceder en el empeño, ya fuera de resistencia a la capitulación o de mantener
el sitio, según quien fuera la parte enviante.
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|

Si una fortaleza era asediada con tal profusión
de ingenios como los descritos, es de suponer que entre los defensores de
la misma cundiera el pánico, pero esto no era lo usual, ya que los sitiados
contaban con idénticas o parecidas máquinas, así como con otros ingenios de
gran utilidad para su defensa. Así pues los sitiados contaban con manteletes
y gatas para protegerse
y salir al campo, con galgas, catapultas y otros para lanzar grandes piedras
y/o bolaños, con grúas, con garfios para tirar las escalas, etc. no siendo
del todo inusual que los sitiados utilizaran los orines y los gatos y perros
muertos para arrojárselos al enemigo, causando epidemias.
|
|
![]() |
![]() |
![]() |
|
|
|
|
[Presentación] [Historia] [Poliorcética] [Castillos] [Torres y atalayas] [Glosario] [Bibliografia]