[Presentación] [Historia] [Poliorcetica] [Castillos] [Torres y atalayas] [Glosario] [Bibliografia]

 

La repoblación de Andalucia

Durante este período Andalucía fue tierra de conquista, de repoblación y de frontera, todo ello de forma simultánea. Según el profesor González Jiménez se pueden distinguir tres fases: la primera, de 1225 a 1264, con la implantación de un modelo social propio de una sociedad en expansión; la segunda, de 1264 a 1310, en la que el modelo se adapta a una situación de frontera y la tercera, de 1310 a 1350, en la que triunfa una sociedad jerarquizada, que en la frontera con Granada aún subsiste el modelo primitivo.

Primera fase. Como única fórmula de atracción de repobladores a Andalucía se arbitra el reparto de propiedades (casas y tierras) a todo el que decida establecerse en los territorios recientemente conquistados. El sistema que sirve como modelo para la repoblación andaluza es el régimen de reparto o repartimiento mixto entre el rey y otras entidades jurídicas. En función de estas últimas cabe distinguir dos modalidades: los donadíos, esto es, la entrega de lotes de tierras, incluyendo edificios e instalaciones agrícolas, en calidad de recompensa a los nobles, Órdenes Militares, eclesiásticos, etc., que ayudaron o financiaron las campañas bélicas y a quienes se confió la defensa de las zonas fronterizas con el reino de Granada y el heredamiento, o reparto de tierras a repobladores, que van a sustituir a los musulmanes expulsados de las mismas, que se entienden como suficientes para atender las necesidades de una familia según su categoría social.

En la primera fase las donadíos priman sobre los heredamientos, que sólo adquieren cierta importancia en la segunda fase. Mientras los primeros (donadíos) no conllevan prácticamente ningún tipo de obligación, en los segundos (heredamientos) se establece la condición de morar en la zona como poblador efectivo. Tales repartos dieron como consecuencia una sociedad de propietarios.

Todo Jaén -Martos, Andújar, Baeza, Capilla, Baños, Salvatierra, Úbeda, la propia capital- queda libre de musulmanes. Casi todo el antiguo reino pasa a pertenecer a las Órdenes Militares (Calatrava y Santiago) y al Arzobispado de Toledo. Según los datos conocidos permite hacer esta distribución aproximada: la Iglesia de Toledo hace suya toda la parte oriental de la zona jiennense con un total aproximado de 2.000 km 2 ; la Orden de Santiago obtiene Hornos, Segura y Chiclana, tierras que se acercan aproximadamente a 1.000 km 2 ; y la Orden de Calatrava obtiene por donación toda la parte occidental del reino de Jaén con una extensión aproximada de 1.000 km 2.

La intervención de las órdenes militares en la Reconquista se pagaba ahora con creces. La escasa atención hacia la agricultura por parte de las órdenes, ayudó al florecimiento, dentro de sus territorios, de una economía ganadera que rompía con la antigua infraestructura existente en Andalucía desde la época romana. Vicens Vives realiza, a este tenor, la siguiente acusación: "En cuanto a las órdenes militares, en el aspecto económico su papel fue poco brillante. Creyeron que el país debía organizarse en sistema guerrero y jamás superaron el ambiente feudal que las había engendrado. Con esta mentalidad contribuyeron decisivamente a la consolidación del latifundio andaluz. En definitiva, las Órdenes Militares soslayaron los problemas técnicos de la agricultura, y ésta fue la causa de que en el momento de realizarse la Gran Reconquista de Andalucía, careciera el Estado castellano de los organismos imprescindibles para hacer fructificar una ocupación tan extensa como era la de la antigua Betis de los romanos."

Córdoba capital fue asolada por los emigrantes, hasta el punto de que faltaron viviendas para todos, produciéndose una congestión demográfica que sólo se vería mitigada tras la conquista de la Campiña y de la Sierra.

Sevilla, desocupada completamente, ofreció a los conquistadores una posibilidad extraordinaria para el reparto. A diferencia de Jaén, el rey se reservó en Sevilla la mayor parte de los territorios sobre los que fueron directamente conquistados por las Órdenes, o aquellos otros que, ganados mediante capitulación de sus habitantes, quedaron en poder de los mismos. La capital y sus inmediaciones quedaron en manos del monarca. Se crearon dos concejos reales, Carmona y Sevilla, y el reparto se llevó a cabo, lo mismo que en Córdoba, entre una gran masa de inmigrantes.

Se pretendió, pese a esas grandes encomiendas a la Iglesia o a las Órdenes, atraer grandes masas de población del interior, desde otros reinos peninsulares e incluso de otros de Europa, para repoblar las tierras recién conquistadas. Estos repobladores participaron también en los repartimientos y recibieron privilegios, franquicias y fueros.

Según el profesor González Jiménez no tienen razón cuantos afirman que el origen del latifundismo está en los repartimientos llevados a cabo por Fernando III y Alfonso X, por cuanto la concentración de las propiedades arranca en aquel siglo XIII pero su evolución se prolonga hasta bien entrado el siglo XVII.

Segunda fase. A raíz de los sucesos de 1263, Alfonso X el Sabio recaba la presencia en Andalucía de colonos del norte. Sofocada la rebelión, se inicia la que conocemos como segunda fase repobladora. Aún cuando en esta ocasión se asiste a una masiva afluencia de colonos, el modelo de repoblación se asemeja al anterior, por lo que hay entrega de vastos territorios a las Órdenes Militares y hay un predominio de las donatios sobre los heredamientos. Las Órdenes se quedan con Morón y Osuna, para la de Alcántara, Estepa para la de Santiago, etc.

Señala Santiago Sobrequés que en casi toda Andalucía Occidental sólo son creados cuatro concejos reales (Arcos, Jerez, Cádiz y Niebla).

De lo que se trató fue de castellanizar el territorio, en lo lingüístico, en lo cultural y hasta en lo económico. Las ciudades y aldeas más pequeñas se dividían para su reparto en cuatro parroquias. De las cuatro una correspondía a la Iglesia, otra a los funcionarios regios, una tercera a los magnates laicos o eclesiásticos y la última al concejo propiamente dicho. Planteado en términos más claros y, aún a costa de simplificar el problema, una cuarta parte venía a ser heredamientos, frente a tres cuartas partes de donadíos.

Vicens ha escrito en su "Historia económica de España" palabras concluyentes: "A partir de 1263, según se desprende de los documentos que es posible encontrar, se sustituye en Andalucía el tipo de economía intensiva, que había prevalecido en el valle del Guadalquivir desde los romanos, por un tipo de economía extensiva, en la cual el ganado lanar y el olivo van a ocupar un puesto preponderante en detrimento de los cultivos especializados". El hundimiento de la economía andaluza es de trágica evidencia.

La actividad repobladora latifundista ayuda a la consolidación de una preponderancia de la ganadería, es lo que Vicens Vives llama "predominio de la mentalidad pastoril, dimanada de la trashumancia altomedieval". La creación del Honrado Concejo de la Mesta en 1273 viene a reflejar la importancia del fenómeno. El comercio queda en manos de extranjeros (genoveses). Las deficiencias castellanas en esta época se completan con la ausencia de una flota de transporte, escasa vocación mercantil, una deficiente estructura bancaria, etc.

Los 85.000 km 2 anexionados por Castilla se reparten señorialmente, mediante donatios que fortalecen tanto a las Órdenes Militares como a la alta nobleza, en detrimento y menoscabo de los pequeños propietarios que los recibieron en los primeros repartimientos.

Pero ya desde 1253 Andalucía era considerada como frontera de Castilla. En ese año se crea el cargo de Adelantado Mayor de Andalucía. Las necesidades de repoblación, por un lado, y las necesidades militares de la frontera, por otro, posibilitó la aparición de un auténtico derecho de frontera: la concesión de privilegios de todo tipo, ya militares, fiscales, perdón de deudas, homicidios, etc.

Finalmente, en el reinado de Alfonso XI, se extiende a todos los municipios el sistema de gobierno mediante "regimiento" cerrado, esto es, una serie de regidores limitados en número y reservados a los hidalgos, con lo que se consagra la aristocratización social en detrimento de las clases populares. Sin embargo, y por el contrario, en todas las plazas fronterizas conquistadas por Alfonso XI, se continúa con el interés repoblador en que se quiere privilegiar a todos los que acepten la vida de riesgo en la frontera; así se vuelve a la concesión de fueros y libertades, exenciones fiscales, privilegio de homicianos, repartimiento, etc.

Según la opinión del historiador Gabriel Jackson la conquista rápida de al-Andalus supuso para los conquistadores "tremendos problemas políticos y económicos. Habían conquistado unos territorios densamente poblados, con un complejo sistema económico, tanto rural como urbano. Carecían completamente de una artesanía de metales, pieles y tejidos así como de los conocimientos de botánica y sistemas de irrigación necesarios para mantener el funcionamiento de esta economía. Su mentalidad de soldados los llevaba a esperar la recompensa a sus hechos de armas, y muchos consideraban su vida como una emigración permanente del duro clima de la meseta castellana. En los primeros tiempos, tras la conquista, las prósperas explotaciones agrícolas musulmanas pasaron a manos de propietarios cristianos, que esperaban poder vivir de sus beneficios sin tener que desplazar a la población que las trabajaba. De las ciudades, en cambio, se expulsó a los habitantes musulmanes en parte como medida de seguridad militar y en parte para conceder bienes raíces a los soldados conquistadores. Esta expulsión de los artesanos y mercaderes musulmanes provocó una terrible decadencia de toda la economía urbana de la España del Sur."

Tras las conquistas llevadas a cabo durante el siglo XIII, y como consecuencia del proceso repoblador, se configura una nueva sociedad muy distinta de la precedente, ya que se trata de una sociedad occidental formada por los grupos básicos de la sociedad feudal (minoría de privilegiados -nobleza y clero- y mayoría de no privilegiados -campesinos y artesanos-). Su origen es castellano-leonés o de los otros reinos peninsulares, aunque también hay algunos extranjeros (italianos, principalmente).

Andalucía queda configurada como una tierra de hombres libres en la que no hay siervos del campo, en la que, pese a su gran tradición urbana, el peso de lo rural es enorme. También Andalucía es una tierra de frontera en la que las preocupaciones militares superan a cualquiera otras, así los grupos sociales objeto de los repartimientos son de carácter militar, caballeros hidalgos (ascendencia noble), caballeros ciudadanos (gente del pueblo con medios para combatir igual que la nobleza, esto es con caballo y armas), y peones (soldados de infantería tales como ballesteros, lanceros y tropas auxiliares). Lógicamente, junto a estos grupos sociales, aparecen los judíos y mudéjares, marginados en juderías y morerías, sometidos a leyes bastante duras aunque se les respetara su religión.

Problemas de la Reconquista | Sobre la repoblación de Martos


[Presentación] [Historia] [Poliorcetica] [Castillos] [Torres y atalayas] [Glosario] [Bibliografia]