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Nuestro barrio de las Cruces pasa por ser uno de los lugares más populares y castizos de Alcalá, reducto de una peculiar arquitectura y urbanismo que poco a poco se va perdiendo en aras de unas infraestructuras muy necesarias para la habitabilidad del barrio. Efectivamente, el origen del popular barrio está en la implantación de una serie de cruces, a modo de Calvario, que a pesar de su desaparición han tenido perpetuidad en otras más recientes situadas en las calles y fachadas del barrio, siendo objeto de culto en los primeros días del mes de mayo cuando se conmemora la festividad de la Santa Cruz. El barrio de las Cruces, situado en la vertiente inmediatamente enfrentada al cerro de la Mota tiene su origen en el vía crucis que discurría por la ladera conectando catorce estaciones señaladas con cruces de piedra. Como la topografía no facilitaba trazados rectilíneos, el camino se realizó buscando reducir el esfuerzo para llegar a cada una de ellas, apareciendo por ello tramos cortos y con numerosos cambios de dirección para salvar así los importantes desniveles que presenta está pendiente de la meseta. El barrio está conformado por cercas de piedra, muros encalados o cubiertas de teja árabe cerámica, que le confirieren al conjunto una imagen de pueblo mediterráneo clásico, sin grandes aspiraciones estéticas, con formas y materiales propios de los vecinos humildes que allí habitaban. Tanto la presencia permanente de la topografía, como la irregularidad en la red de callejuelas, con numerosas cuestas, estrechuras, o callejones en algún caso sin salida, le otorgan un carácter orgánico al espacio urbano a la manera de los barrios islámicos. La escala doméstica es la predominante, no existen construcciones en altura, son calles donde el vehículo cede su espacio al peatón y todas las edificaciones son viviendas unifamiliares. Desde el punto de vista paisajístico, el Barrio de las Cruces tiene una posición territorial muy atractiva: situado en la ladera noreste de Alcalá la Real, con una altura casi análoga al cerro de la Mota, tiene una amplia perspectiva visual de casi 180 grados, hacia el Norte y Suroeste, permitiendo divisar desde las sierras de Castillo de Locubín, pasando por el extremo Sur de las sierras cordobesas y llegando a Sierra Nevada, en la provincia de Granada.
Este edificio fue concebido como hospital, originario de la Orden de Santiago, de hecho este fue su uso durante varios decenios. Se trata de una edificación de tres plantas, organizada según las peculiaridades arquitectónicas de la época. Muestra característica de la arquitectura señorial y doméstica castilleras, uno de los escasos ejemplares persistentes del que fue abundante patrimonio arquitectónico de Castillo de Locubín.El museo que alberga se centra en las artes y costumbres populares de la zona, supone un viaje por tiempos en los que el arado, las orzas, los lebrillos y las llaves de hierro eran elementos cotidianos para los pobladores de la comarca de la Sierra Sur de Jaén. Sus distintas estancias, sótano, bodeguilla, buhardilla, recibidor del alférez, están dedicadas a una actividad especial: matanzas, agricultura, cerámica, cobre...etc, econtrando en ellas verdaderas reliquias del pasado.Dirección: C/ Josefa Mena, 18 Castillo de Locubín.Teléfono: 953 260 629 / 659 556606.Correo electrónico: visitas@casamuseo.comPágina Web: www.casamuseo.com

Alcaudete se sumerge en el ambiente medieval con motivo de sus Fiestas Calatravas. Visitas teatralizadas y cenas en el Castillo, torneos y mercados medievales hacen de este municipio un destino obligado para cientos de personas a mediados de julio. El perfecto estado de conservación del castillo perteneciente a la Orden Militar de Calatrava, le ha convertido en uno de los puntos de parada obligada, dentro de la Ruta Turística de los Castillos y las Batallas. El centro histórico de la ciudad de Alcaudete se transforma en un Mercado Medieval, donde auténticos artesanos en pleno trabajo, pasacalles con zancudos, malabaristas y músicos amenizarán a los asistentes. Pero lo más importantes, es la participación e implicación del pueblo de Alcaudete en las presente fiestas, donde asociaciones, cofradías, particulares, en definitiva todo el pueblo, es el artífices de estas Fiestas Calatravas de Alcaudete.

Este molino comenzó su andadura un 15 de agosto de 1540, siendo su primer propietario Juanín LeClerque, natural de Flandes y que llegaba al pueblo tras haber servido a Carlos I como criado. El molino pasó por varios propietarios hasta que en el año 1921 Jacinto Parra lo adquiere. Es anecdótico que Jacinto es el primer molinero que tenía en propiedad las instalaciones. En manos de la familia Parra el molino funcionó hasta el año 1979, en el que hubo que cerrarlo por falta de rendimiento. En la actualidad, aún en manos de la familia Parra, el molino-museo nos muestra toda su maquinaria en perfecto funcionamiento, movida lentamente por la fuerza del agua, la misma agua que ha provisto de harina y pan a los vecinos de Valdepeñas desde la creación de la Villa.

Denominada por los villariegos Casa Grande, por su notorio mayor tamaño al resto del caserío, o Casa del Vizconde, por haber pertenecido a la familia de don Francisco Zeballos y Villegas, primer vizconde de Los Villares, constituye la única construcción civil coetánea a la fundación de la localidad en el siglo XVI. Se trata de una casa solariega que sigue los modelos renacentistas rurales castellanos y de la alta Andalucía, de fachadas pétreas, articulada en derredor de un patio adintelado configurado mediante una estructura portante leñosa de jácenas, hermosas zapatas y pies derechos de considerable valor plástico y artesanal y abierta en su fachada principal por una elegante galería alta de arcos de medio punto. El volumen construido, que descansa sobre sótano con bóvedas de piedra, es de dos plantas comunicadas por una escalera que arranca desde una esquina del patio. Los muros son de ripio y tapial de notable espesor; los forjados de rollizos y en la configuración del patio principal se emplearon jácenas de gran escuadría. El sistema de cubrición es también leñoso, con armaduras de parhilera y de limas bajo teja árabe. En el centro de la construcción se sitúa el patio principal, existiendo otro secundario o huerto en la parte trasera. El patio principal, de planta cuadrada, se haya reducido visualmente de sus proporciones originales al añadírsele tabiques que permitieron proteger dos de las galerías y habilitar como habitación una tercera, quedando hoy sólo expedita la panda norte. Como consecuencia de dichas modificaciones, se alteraron los elementos de madera entre los que destacan las grandes zapatas con decoración de volutas, espirales, cruces, etc. Son también de mencionar algunas puertas de casetones. Del ángulo nordeste del patio arranca la escalera, de un solo tramo, cubierta por una media naranja decorada con florón central y sostenida por pechinas decoradas por pequeñas cabezas de querubines en yeso. La cima de la escalera ofrece en alzado doble arco de medio punto rebajado que separa un machón de fábrica. La primera planta alberga estancias destinadas a dormitorios con conchas de yeso en los dinteles de entrada. En la segunda planta hay tres cámaras, entre las que destaca la que da a la fachada de calle Jardín, abierta con una galería de ocho arcos de medio punto.

