Cualidades de la persona emprendedora
Hay una parábola de José Luís López de Arriortua,
también conocido como “Súper López”, famoso directivo de las
Multinacionales General Motors y Volkswagen que define perfectamente el
concepto de “persona emprendedora”:
Cada
mañana en África, cuando rompe el alba, las gacelas saben que deben
correr más rápido de los leones si no quieren acabar devoradas bajo sus
garras. Cada mañana en África, los leones saben que deben correr más que
la más rápida de las gacelas si no quieren morir de hambre. Por eso, no
importa que seas gacela o seas león; lo único importante es que cuando
despiertes ya estés corriendo.
Extrapolando la
moraleja, nos damos cuenta de que el trabajar más y mejor que nuestras/os
competidoras/es, es la única arma de que disponemos para poder defendernos
y, a su vez contraatacar.
Toda aquella persona que se lance
por primera vez al mundo empresarial, debe saber que no se le va a
permitir equivocarse impunemente y que el mercado actuará como el/la más
severo/a de los/as jueces/zas, pasándole factura por cada uno de los errores que
cometa.
Por eso, debemos centrarnos y hacer un trabajo riguroso y profesional, cuya consigna principal debe ser la profesionalidad, lejos del peligroso aventurismo empresarial.
Los principales requisitos que deben ser asumidos por toda persona con voluntad de emprender son:
- La disposición a asumir riegos.
- La expectativa de obtener un beneficio.
Crear una empresa supone
poner en juego recursos naturales, humanos, económicos, etc., además de
coordinar los mismos con la mayor efectividad posible, con el fin de que
la empresa alcance los objetivos inicialmente planteados.
Considerando lo anterior, habría que realizarse la siguiente pregunta: ¿Cualquier persona tiene capacidad para desarrollar una actividad empresarial?
Como respuesta a esta
cuestión, y teniendo en cuenta la complejidad económica actual y la
rapidez en los cambios y hábitos del entorno económico, habría que decir
que el ser persona empresaria exige no sólo una intuición o improvisación
empresarial, sino una cada vez mayor preparación y cualificación.
No es fácil encontrar en
una persona todas las cualidades necesarias para crear una empresa. Pero
si se conoce el modelo ideal de la persona promotora, se pueden establecer las
carencias que tiene y así aplicar las soluciones más adecuadas en
cada caso. Estas soluciones pasan por la formación, el acompañamiento e
incluso el apoyo personal.
Errores a evitar
A la hora de emprender se deben tener en cuenta los errores más comunes de las personas emprendedoras. Algunos de éstos son:
-
No informarse sobre el
funcionamiento de otros negocios con la misma actividad, y
especialmente, aquellos que han fracasado. Se trata de conocer los
motivos de dicho fracaso para no cometer los mismos errores.
-
Pensar que una idea original es
una empresa, sin analizar la viabilidad técnica para su fabricación ni
el mercado para su comercialización.
-
No saber elegir a las/os socias/os o colaboradoras/es adecuadas/os.
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Vender productos que la clientela no necesita o no está interesada en comprar.
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No saber diferenciar los productos respecto de la competencia.
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Establecer mal los precios de los productos.
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No tener suficientes conocimientos del mercado.
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No realizar un plan de empresa y/o de viabilidad económica y financiera.
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No asesorarse en aspectos de gestión o técnicos y pensar que se es autosuficiente.
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Pensar que la idea de negocio no pueda ser copiada y no innovar. No basta con tener creatividad hay que innovar.
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Realizar fuertes inversiones o asumir elevados costes fijos que generen falta de liquidez.
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Realizar escasas inversiones o no asumir gastos mínimos necesarios para acondicionar un local.
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No disponer de suficientes recursos financieros.
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Depender en gran medida de ayudas, subvenciones o financiaciones ajenas tales como préstamos bancarios o pólizas de crédito.
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No reconocer los errores
rápidamente para poder tomar decisiones correctoras. Por ejemplo, una
mala ubicación de la empresa o reclutar personal no adecuado.
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