Puertas, Poternas y sus Defensas

El punto más débil y comprometido de un castillo es la puerta, por lo que en la misma confluyen gran cantidad de elementos defensivos.

Una posibilidad es situar la puerta junto a la torre del homenaje, que es la más fuerte y alta del conjunto. Otra es encastrarla entre dos torres gemelas (así lo podemos observar en el castillo de Alcaudete). También se la puede dotar de un matacán superior, o con aspilleras enfiladas a ambos lados y con un sistema de puerta de madera y de hierro, aunque no siempre tiene todos estos elementos.

Pueden contar las puertas con un buzón matafuego situado sobre el vano de acceso con el fin de ser usado con agua para apagar un fuego con el que se intentara quemar las puertas o para arrojar por él otras sustancias con objeto de hostigar a los atacantes. También para defender la vertical del vano de acceso pueden existir ladroneras y/o buhederas.

Este dibujo muestra la antepuerta del castillo de Sigüenza, que, como se puede observar, está ligeramente desenfilada respecto a la puerta principal de ingreso en el recinto fortificado. Fuente: Glosario de arquitectura defensiva medieval. L. de Mora-Figueroa. El situar la puerta diametralmente opuesta, o desenfilada, a la de la barrera evita que una avalancha de guerreros pudieran entrar con un ariete o gran madero y con fuerza derribarla. Al tener que torcer y no haber mucho espacio entre la barrera y los muros del castillo, el ariete no puede ser muy largo, restándole utilidad. En época de otros ingenios pirobalísticos el que ambas puertas no estén alineadas dificulta la eficacia del tiro artillero.

Otra forma básica de defensa de una puerta es hacerla preceder de una barbacana, que no es otra cosa que una obra de fortificación avanzada y aislada que controla el camino de acceso hacia la puerta que defiende. Parecida a la barbacana es la antepuerta, compuesta de un muro bajo que, unido al principal, ciñe y protege una puerta por el exterior desenfilándola.

Ejemplo de alamud. Fuente: Glosario de arquitectura defensiva medieval. L. de Mora-Figueroa. Aún hay más posibilidades de proteger o de mejor defender una puerta. Con el objeto de robustecerla y hacerla más resistente a los golpes de un ariete es conveniente colocar una tranca de manera (llamada alamud) en sentido horizontal, de ella generalmente sólo nos quedan unos huecos a izquierda y derecha donde se recogía. En otros casos el mismo efecto se puede conseguir por medio de un tablacho tapiador, que es bloquear la puerta mediante una compuerta de tablones encastrados en las jambas que posibilitan tapiar la entrada con tierra y piedras por la cara interna de los portones y la compuerta que forman los mencionados tablones.

uerta de la Justicia de la Alhambra. Fuente: Glosario de arquitectura defensiva medieval. L. de Mora-Figueroa.La ilustración nos muestra el funcionamiento de un órgano, así como sus ventajas frente al rastrillo. Fuente: Glosario de arquitectura defensiva medieval. L. de Mora-Figueroa.No obstante, pese a todas las defensas con que se dote una puerta, ésta pudiera ser forzada, por lo que pueden añadirse otras complicaciones para los asaltantes. Así tras franquear una podemos encontrarnos con el haha, que es un pequeño foso que corta el paso, el cual estaría cubierto por tablones que pueden ser retirados en el momento de un ataque. Hay casos en que la zona de acceso cuenta con buhedera cenital para hostigar a los atacantes.

Es común, para mejor defender un acceso, practicar unas puertas en recodo. Tal es el caso que podemos observar en Alcalá la Real, en el que para ingresar en el patio de armas hay que atravesar un acceso en recodo bajo la propia torre del homenaje, para llegar a ella además hay que salvar otros obstáculos y recodos. Este tipo de acceso se da, sobre todo, en época almohade y posteriores (XIII-XV). Quizás el caso más completo y complejo sea el de la Puerta de la Justicia de la Alhambra, de Granada, ya que cuenta con dos recodos y es en cuesta, además de estar abierta en perpendicular a la muralla y defendido su acceso por ésta (se construyó en 1348).

La ilustración nos muestra el funcionamiento de un órgano, así como sus ventajas frente al rastrillo. Fuente: G l o s a r i o de arquitectura defensiva medieval. L. de Mora-Figueroa.Ya hemos hecho alusión a la posibilidad de intento de incendio de los portones, pero además del ya mencionado buzón matafuego, la puerta puede ser protegida mediante planchas de hierro a modo de forro que actúen de blindaje. Existen casos en que éstas cuentan con clavos para que el ariete se clavara allí y se hiciera más difícil el derribo.

El rastrillo o peine, de hierro o madera, o de ambos materiales, consiste en una pesada reja que puede subirse o bajarse a voluntad, con el fin de bloquear el pasaje de acceso. En el caso de que los travesaños verticales no posean traba horizontal y puedan subir o bajar de forma independiente (a fin de que un posible obstáculo no impida el bloqueo) se le conoce con el nombre de órgano.