La
madera exterior jugaba también un papel importante, ya sea en las camisas
o en los cadahalsos.
Las pieles curtidas se situaban tapando los muros evitando, así, el
incendio de las juntas de cal que debilitarían los lienzos y torres.
En lo que llevamos dicho, describimos algunas partes de un castillo
ideal, pero en cualquiera de ellos no concurren todos los elementos
defensivos a los que hemos hecho mención.
En cuanto a la construcción, el espesor de los muros era esencial para
asegurarlo frente a todas las embestidas. Ciertos castillos musulmanes
eran de tapial, por lo que se le pintaban líneas queriendo mostrar grandes
sillares para intimidar al enemigo y demostrar su fortaleza.
Hay casos en los que se recurría al empleo del sillarejo y la argamasa,
en el interior, y un revestimiento de buenos sillares tanto al exterior
como al interior. Como hemos dicho hay casos en que muros de tapial
u otros materiales eran forrados de sillarejo o sillares para robustecerlos.
La piedra era el material más costoso, pero el preferido.
Con el nombre de cubo
se denomina cualquier torre de fortificación y particularmente las que
son de sección circular. De trecho en trecho de una muralla se sitúan
estos cubos que, según la mayor o menor situación tangencial, cubrían
más o menos espacio de tiro.
Para
aumentar el ángulo y /o proteger determinadas zonas especialmente
vulnerables se inventa y utiliza la llamada torre albarrana
que consiste en una torre construida fuera del recinto fortificado,
a mayor o menor distancia del mismo, y unida a éste por medio de un
muro perpendicular o mediante un puente levadizo de madera o con arco
de piedra. Las torres albarranas de flanqueo, ya sean aisladas o en
batería, constituyen el tipo más autóctonamente andalusí, cuyo origen
está en las fortificaciones almohades de la segunda mitad del siglo
XII. Alcalá la Real cuenta con una torre albarrana llamada de la Cárcel,
que en nuestra opinión está demasiado pegada a la muralla para que
sea un claro exponente de ésta.
Sin embargo observando las magníficas torres en batería del castillo
de Montalbán (Toledo), encontramos un sorprendente parecido con la
torre-puerta de la Imagen en Alcalá, por lo que cabe plantearse si
ésa es o no una verdadera torre albarrana.
Las
saeteras
son estrechas aberturas verticales vistas desde el exterior, brindando
de tal forma una excelente protección a los ocupantes, pero que por
el interior se encuentran más o menos vaciadas facilitando mucho el
ángulo de tiro. Por ellas los defensores podían disparar flechas con
arco o ballesta y más tarde armas de fuego.
Existen distintos tipos constructivos de saetera. Así desde la estrecha
ranura vertical muy generalizada se pueden encontrar otras en cruz,
doble cruz, orbe y cruz... hasta las troneras de buzón para la artillería.
Las de nuestra zona son más simples y se ciñen generalmente a la abertura
vertical.
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